La Congregación de Religiosas de María Inmaculada nació con un profundo amor a la joven y el objetivo de trabajar con especial dedicación en su formación y promoción integral, desde una concepción cristiana de la persona y con el estilo educativo- preventivo de Vicenta María.

Por eso, queremos que nuestras Residencias sean ante todo un hogar en el que, jóvenes y religiosas, podamos construir juntas un sencillo ambiente de familia, donde seguir creciendo y madurando en la dimensión personal y profesional. Las Residencias “María Inmaculada” ofrecen a las jóvenes: acogida, cercanía, escucha, respeto y atención personalizada, desde una dinámica de participación y alegría.
Religiosas y jóvenes nos comprometemos con responsabilidad en la vida de nuestras Residencias, contando siempre con la participación de padres y tutores en la labor formativa que en ella queremos realizar.
Trabajamos y nos renovamos para ofrecer un servicio de calidad en diálogo con padres, jóvenes, la realidad en que vivimos y los objetivos que nos proponemos alcanzar:
- Ser, ante todo, una familia donde nadie se sienta anónima.
- Ofrecer un espacio adecuado para el estudio y el cultivo de relaciones sanas y positivas.
- Poner en práctica los valores propios de una sana convivencia: respeto mutuo, diálogo, sinceridad, y amistad.
- Entrar en un diálogo fe – cultura que facilite una actitud profunda y trascendente frente a la vida.